Conferencia Episcopal

Las claves del nuevo arzobispo de Toledo, nombramiento que adelantó RC

La designación de monseñor Francisco Cerro se fraguó con el anterior nuncio y cuenta con el respaldo de monseñor Ricardo Blázquez

Francisco Cerro.
photo_cameraFrancisco Cerro.

El pasado 8 de octubre, Religión Confidencial publicaba una noticia que causó más de una sorpresa. Decía su titular: “Monseñor Francisco Cerro será el nuevo arzobispo de Toledo”. El anuncio se ha cumplido.

Varios y destacados eclesiásticos, y algún medio también, se sorprendieron entonces por lo categórico del titular. El tiempo, y la decisión última del Papa, han dado la razón a RC. Ayer se hizo público oficialmente el nombramiento que había anticipado hace meses nuestro medio.

El nuncio Fratini

Ya en aquella noticia se ofrecieron algunos datos de la “lógica eclesial” de este nombramiento.

Por supuesto que no vamos a revelar nuestras fuentes, pero sí podemos decir que por aquellas fechas monseñor Francisco Cerro era consciente de que el nuncio, monseñor Renzo Fratini, antes de marcharse, le había sugerido que fuera preparando las maletas.

Por lo tanto, el primer dato que a tener en cuenta es que este proceso se hizo en la época del nuncio Fratini. El actual nuncio no ha intervenido nada más que en la comunicación del nombramiento.

Otros 'candidatos'

A partir de que Religión Confidencial publicara la noticia, hubo varios intentos últimos de desbaratar ese nombramiento, mediante la puesta en escena de algunos nombres alternativos, apoyados por varios medios.

Incluso se diseñó una rápida operación “Mattasoglio” para Toledo, frustrada, entre otros, por el cardenal Ouellet, prefecto de la Congregación de obispos.

Más difícil fue despejar la posibilidad de que marchara a Toledo monseñor José Rodríguez Carballo. Y a punto estuvo de triunfar la candidatura de monseñor Juan del Río, pero una mano no muy lejana cambió el apoyo en los papeles a última hora.

Reacción de Toledo

La clave definitiva probablemente fue la reacción en Toledo, de apoyo en sus informes, prácticamente unánime, incluso de su emérito arzobispo, ante la propuesta de otros candidatos, introducidos tanto por algunos ámbitos del Vaticano como por el arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella, y sus consejeros.

Esa reacción de Toledo se convirtió en un clamor, que hizo que entre el alto clero toledano se conozca la candidatura de monseñor Cerro Chaves como el deseado “mal menor”, en referencia a que existían otros candidatos válidos que fueron vetados a partir de los primeros informes recibidos del proceso.

Es el caso del obispo auxiliar de Madrid, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, o el arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes.

Informaciones de algunos medios

Un dato significativo de la situación de la Iglesia en España es la distancia entre la información que ofrecen algunos medios digitales y la realidad, o el uso que de algunos medios hacen quienes quieren desviar la atención de la opinión pública.

Cuando RC publicó la noticia, decíamos que los buenos oficios de monseñor Francisco Cerro habían hecho posible que su nombre apareciera en las ternas de candidatos a Toledo. Es cierto que el hasta ayer obispo de Coria-Cáceres es un obispo que se puede encuadrar en el espacio del centro episcopal, no especialmente significado, ni con actuaciones relevantes en su trayectoria.

Nuevos modelos episcopales

Monseñor Cerro Chaves fue y es un sacerdote de corte espiritual, por lo tanto, reciclado ahora en los nuevos modelos episcopales, formado en el Toledo más clásico de don Marcelo.

Como dice la biografía oficial de la Conferencia Episcopal, “miembro fundador de “Fraternidad sacerdotal del Corazón de Cristo”, posteriormente capellán en Valladolid en el Santuario de la Gran Promesa, lo que permitió que posteriormente el cardenal Ricardo Blázquez, hoy presidente de la CEE, tuviera referencias y conocimiento directo de su acertado paso por Valladolid.

El futuro de Guadalupe

Se da la circunstancia de que monseñor Cerro es natural de Malpartida de Cáceres, por lo tanto extremeño. Esta cualidad le hace especialmente apto para la decisión, probablemente traumática, que se tome en un futuro sobre Guadalupe.

Sabe que las diócesis extremeñas no cuentan con suficiente clero ni medios económicos para hacerse cargo de la demarcación eclesiástica de Guadalupe, pero las reivindicaciones políticas se están imponiendo a la realidad eclesial.

A los apoyos del cardenal Blázquez, su principal valedor (con lo que se demuestra el peso del arzobispo de Valladolid en los nombramientos importantes), sumó los del arzobispo de Madrid, cardenal Osoro, que visitó junto con el P. Ángel, el fundador de “Mensajeros”, la diócesis de Cáceres invitado por todo lo alto por monseñor Francisco Cerro.

Primado de España

Monseñor Francisco Cerro Chaves se convierte en Primado de España. Vuelve a una diócesis en la que le conocen bien, con lo que se acelerarán los procesos de nombramientos y cambios. Veremos en qué dirección. 

No obstante, quienes esperan una revolución en Toledo pueden seguir sentados. Toledo está muy cerca y muy lejos de Madrid.

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