Conferencia Episcopal

El cardenal Omella cambia de estrategia en el nombramiento de obispos en España

Avalancha de obispos auxiliares para renovar el episcopado español

El sacerdote Cristóbal Déniz, nombrado obispo auxiliar de Canarias.
photo_camera El sacerdote Cristóbal Déniz, nombrado obispo auxiliar de Canarias.

El nombramiento del sacerdote Cristóbal Déniz como obispo auxiliar de Canarias ha producido no poca sorpresa y ha generado no pocas preguntas en la Iglesia en España. Entre otras razones porque el obispo titular, monseñor José Mazuelos, tomó posesión de su cargo como obispo de Canarias el pasado 2 de octubre de 2020, hace menos de dos años.

Canarias, según los últimos datos ofrecidos por la Oficina de Estadística de la Conferencia Episcopal, tiene una población de 1.128.539, y cuenta con 299 parroquias y con 162 sacerdotes diocesanos. La diócesis de Tenerife, regida por monseñor  Bernardo Álvarez Afonso, cuenta con una población de 1.044.405, con 312 parroquias y 209 sacerdotes diocesanos. ¿Por qué Canarias tiene un obispo auxiliar y Tenerife no?, por ejemplo.

Canarias sí, Tenerife no 

Las respuestas pueden ser varias. Partiendo del supuesto de que, en condiciones normales, el obispo auxiliar es pedido por el obispo titular “cuando lo aconsejen las necesidades pastorales de una diócesis”, según el Código de Derecho Canónico, la clave es por qué y para qué monseñor Mazuelos ha pedido un auxiliar. ¿Razones personales o razones que trascienden la situación de Canarias? Enfermedad, imposibilidad en la organización del día a día, respuestas no convincentes.

El nombramiento de un obispo auxiliar se realiza según la siguiente normativa: “Canon 377 § 4: Si no se ha provisto legítimamente de otro modo, el Obispo diocesano que considere que debe darse un auxiliar a su diócesis propondrá a la Sede Apostólica una lista de al menos tres de los presbíteros que sean más idóneos para ese oficio”.

El comentario de la web de los canonistas iuscanonicum.org añade un interesante nota para este caso: “Si un Obispo diocesano considera que es necesario el nombramiento de un Obispo auxiliar, propone a la Santa Sede una terna de candidatos. La propuesta la puede hacer a través del Legado pontificio”. ¿ La puede hacer, la debe hacer, o se puede hacer si el concurso del Nuncio? ¿Ha sido éste el caso? ¿Cuál puede ser el supuesto del Código sobre “si no se ha provisto legítimamente de otro modo”?

Estrategia de nombramientos 

Según fuentes especializadas en Derecho Canónico consultadas por Religión Confidencial, sería extraño que se hubieran saltado al Nuncio en el desarrollo del proceso. Pero no en la propuesta originaria. El obispo titular presenta una terna. No sería el primer caso reciente en que Roma introdujera un nombre en la terna que no estaba en la del obispo y al final fuere ése el elegido.

Las fuentes citadas apuntan otra interpretación. No hay que descartar que la estrategia de nombramiento de obispos en España, propugnada por los cardenales Juan José Omella y Carlos Osoro, con la ayuda de la famosa “Comisión de ayuda al Nuncio”, hubiera cambiado. Se trataría ahora de proveer de obispos auxiliares a una serie de obispos titulares que facilitarían una renovación del episcopado en unos años.

Esto supondría que obispos cercanos a la cúpula de la Conferencia Episcopal, además de aquellos que están en diócesis que tradicionalmente han contado con obispos auxiliares, se habrían apresurado a pedir a Roma un obispo auxiliar. Canarias sería por tanto la punta de lanza de esta nueva vía, entre otras razones para poder encomendar a su obispo otros trabajos fuera de su diócesis.

Getafe, Sevilla y Zaragoza 

En la agenda próxima de nombramiento de auxiliares estarían los solicitados por las diócesis de Getafe, Sevilla, Zaragoza, a los que habría que añadir algunas más sorprendentes. Muchas de estas diócesis también a expensas de los cambios o provisión de sus titulares.

La historia se repite. No es la primera en la historia de la España contemporánea que se utiliza la figura del obispo auxiliar para hacer un cambio en el episcopado. Si como señala el historiador Vicente Cárcel Ortí, “a principios del siglo XX los obispos auxiliares comenzaron a ser el problema para el Estado español, fundamentalmente por razones económica”, esa estrategia se utilizó para renovar el episcopado en los mediados de los sesenta y saltarse la intervención del gobierno de Franco.

En 1966, el 25 por ciento de los obispos residenciales españoles habían sido auxiliares.  En junio de 1970, la prensa del régimen lanzó un duro ataque a la Santa Sede por burlar el Concordato nombrando obispo auxiliares que luego pasarían a ser residenciales.

Pablo VI y España 

Cárcel Ortí reproduce en su libro “Pablo VI y España” una carta del arzobispo Pedro Cantero, al Nuncio Dadaglio, con fecha de octubre de 1972,  en la que el arzobispo de Zaragoza le dice que él se opuso a que le nombraran auxiliares, que no quería: “Faltaría la verdad si no manifestara a V. E. que su carta me ha sorprendido y dolido, tanto por su contenido como por el procedimiento que V. E. me propone para el nombramiento de Obispo Auxiliares en esta Archidiócesis...”

Al final de la carta, monseñor Cantero Cuadrado escribe: “Le suplico que en defensa de esta mi actitud no se me obligue a observar el “Secreto Pontifical” porque el derecho natural y la ética me eximen de esta obligación positiva”.

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