Conferencia Episcopal

Premio ¡Bravo! 2017 a las nuevas tecnologías

Jesús Colina, premiado por los obispos por fundar Aleteia: “La opinión dentro de la Iglesia es necesaria. El chisme no”

Director editorial del portal de pensamiento católico, afirma que la Iglesia debe mucho a los periodistas que destapan escándalos

Jesús Colina recogiendo el premio ¡Bravo!.
photo_camera Jesús Colina recogiendo el premio ¡Bravo!.

Jesús Colina ha sido corresponsal del semanario católico de información Alfa y Omega y fundador de la agencia Zenit. En 2013 lanzó Aleteita.org que se publica en nueve idiomas. Fue nombrado por Benedicto XVI consultor del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, y ha recibido el premio de la Fundación Path to Peace de la Santa Sede en las Naciones Unidas.

Colina ha viajado a Madrid – vive en Roma- para recoger el premio ¡Bravo! 2017 a las Nuevas Tecnologías, galardones que concede anualmente la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal.

Aleteia nació como un proyecto de nueva evangelización y para dar respuestas a católicos (también a los no católicos) para que puedan vivir la fe en su vida cotidiana. Pero, en ocasiones, los medios cristianos deben publicar los escándalos de la Iglesia Católica, (abusos sexuales, corrupción, etc).

“Es un deber de los periodistas destapar los escándalos y delitos que se cometen dentro de la Institución católica. La Iglesia debe muchísimo a los periodistas que han destapado los casos de abusos a menores. Cuando los periodistas cumplen con su deber de informar sobre delitos o abusos, están ayudando a la Iglesia a poder purificarse”, declara Jesús Colina a Religión Confidencial.

Diferencia entre chisme y opinión

En el discurso de felicitación navideña de Francisco a la Curia Romana, alertó sobre las 15 enfermedades curiales, entre la que destacó la enfermedad de los “chismes”.  

Para los que tienen dudas sobre la diferencia entre la opinión dentro de la Iglesia Católica y de sus miembros (incluso de los cardenales) y la murmuración o rumores, Jesús Colina es claro:

La opinión pública dentro de la Iglesia no es división, es necesaria (como lo argumentó el cardenal Avery Dulles) es la unidad en la diversidad. El Papa Francisco no es un dictador, y quiere y agradece esta opinión abierta de los cardenales, obispos y otros miembros de la Iglesia. Lo que detesta son las murmuraciones internas”.

Y explica en qué consisten estas murmuraciones: “Un cardenal coge a otro y este a un obispo y comienzan a murmurar entre ellos sobre tal o cual acción del Papa, cardenal u obispo. Esto es sembrar cizaña”.

El Papa y el cardenal O´Malley

El periodista pone también un ejemplo de lo que es la opinión pública dentro de la Iglesia. En su viaje a Chile, El Papa, que había sido acusado de encubrir al obispo Barros por silenciar los abusos sexuales cometidos por el sacerdote Karadima en Chile, declaró: “No hay ninguna prueba contra él, todo son calumnias”.

Ante estas declaraciones, el cardenal O’Malley, máximo responsable de la lucha contra la pederastia en el Vaticano, ha emitido también una opinión, que para algunos, pudieran contradecir a la del Santo Padre. Ha dicho: “Es comprensible que las declaraciones del Papa hayan generado un gran dolor a las víctimas de abusos sexuales”.  

“El cardenal O´Malley, no se ha metido con las declaraciones del Papa sobre el obispo Barros, pero sí ha opinado sobre las palabras del Santo Padre, apoyando a las víctimas. Se puede opinar con amor y respeto, sin hacer sangre y destruir”.

Al respecto, Colina señala que católicos y no católicos, deben entender que la Iglesia es santa pero sus miembros no.

“Decir lo contrario es una herejía. La santidad consiste en levantarse. Lo que no se puede hacer es aplicar una especie de herejía, según la cual, todos los pastores de la Iglesia son santos. Esto no será nunca así, de modo que no hay que buscar dar esa imagen de perfección en todos los hombres de Iglesia, que no corresponde con el Evangelio. Preservar la imagen de sacerdotes por encima de los intereses de las víctimas llevó a cometer terribles errores a la Iglesia en la gestión de los casos de abusos, como sucedió por ejemplo en Boston”.

La misión del periodista cristiano

Respecto a la misión del periodista cristiano, afirma que obispos, sacerdotes y todo católico deben entender que los “periodistas no estamos solo para publicar la comunicación institucional, sino que podemos discrepar con ciertas forma de actuación de los miembros de la Iglesia. Forma parte del dinamismo de una sociedad plural. Y eso exige que los sacerdotes, obispos o personas de comunicación de la Iglesia busquen y promuevan un diálogo con los informadores, aunque éstos no escriban siempre lo que a ellos les gustaría”.

Para él, los periodistas cristianos pueden llevar la “revolución del amor a la profesión y a la sociedad. A pesar de destapar casos oscuros, debemos demostrar que compadecemos a esa persona, que le acogemos.  Si un periodista cristiano debe criticar a quien no piensa como él, debe hacerlo con amor, como verdadero cristiano. La persona criticada debería sentir que más allá de las divergencias, hay un respeto inmenso, pues cada persona es un misterio de eternidad, una persona amada por Dios”.

 El fundador de Aleiteia insiste en que el periodista cristiano, si realmente abraza el mandamiento del amor, “puede tender puentes, aunque escriba algo en lo que haya discrepancia con la opinión de algún obispo, sacerdote u otros miembros de la Iglesia. Si al criticar ama, respeta, entonces dejará espacios para el diálogo. Esto también es válido cuando debe criticar a personas o instituciones con las que no está de acuerdo, que persiguen a la Iglesia o que combaten los principios cristianos”.

Por último, señala que en la evangelización, obispos, sacerdotes, así como el pueblo católico “debemos hacer el ejercicio de escuchar más y hablar menos. Es una de las conversiones pastorales a las que nos ha invitado el Papa Francisco”.





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