Católicos

Una víctima de abusos pide "verdad y transparencia" a la Iglesia

"No puede ocurrir que las víctimas nos sintamos tratadas como una amenaza porque eso nos revictimiza", manifestó la mujer

Manuel Arroba y Carlos Martínez Olivera.
photo_cameraManuel Arroba y Carlos Martínez Olivera.

La cuarta Jornada Presencial de protección de menores organizado por el Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR)  contó con la presencia de una víctima de abusos sexuales como así ha pedido el Papa Francisco: escuchar a las víctimas. 

"El Papa nos ha pedido que escuchemos a las víctimas. Gracias a ellas la Iglesia ha tomado conciencia del problema, el sufrimiento causado y el necesario compromiso de que jamás vuelva a repetirse esta lacra del abuso sexual dentro de la comunidad eclesial", han señalado en un comunicado desde el ITVR. 

El testimonio desgarrador de la víctima, una mujer, produjo un "silencio y un respeto que cortaba la sala". Contó como a una edad adulta, el sacerdote-acompañante espiritual, "se saltó todas las líneas rojas que exige la relación asimétrica del acompañamiento. Y todo en nombre de Dios”.

Posteriormente, cuando fue a denunciarlo ante la institución, sus sentimientos fueron desconcertantes porque “no puede ocurrir que las víctimas nos sintamos tratadas como una amenaza porque eso nos revictimiza”, afirmó. 

Sentimiento de impotencia 

Indicó cómo se había sentido impotente frente a un gigante institucional y destacó una cierta incomodidad en todo el proceso al sentirse muy poco informada. Señaló que “no es la institución la que le hace un favor a la víctima por pagarle una terapia, sino que es la víctima la que hace un favor a la institución al descubrirle a un abusador”.

Finalmente, hizo tres peticiones a la Iglesia: cuidado de las víctimas: escuchadlas, miradlas a la cara sin juzgarlas, tomad partido por ellas de verdad, haced justicia verdadera a los agresores tomando medidas verdaderamente significativas y contundentes; formación: conocedlo todo para cambiar lo que es injusto; legislad desde las víctimas y no desde los agresores. Y por último, verdad y transparencia
porque la verdad nos hará libres: “evitar el escándalo no protege a la Iglesia; el verdadero escándalo es proteger a los victimarios”.

"Penosa actualidad" 

Durante la cuarta jornada, el director de ITVR,  Carlos Martínez Oliveras hizo un repaso sobre la “penosa actualidad” que hacía referencia a las noticias recientes sobre los temas de abusos dentro y fuera de la Iglesia (boys scouts, Jean Vanier, menores prostituidas de Mallorca, abusos entre religiosas…). Recordó el balance realizado a un año de la cumbre de abusos del Vaticano e hizo referencia a la noticia de la creación del grupo de expertos (task force) anunciado el mismo viernes por la Santa Sede. 

La primera conferencia estuvo a cargo del Prof. Manuel Arroba, juez de la Rota de la Nunciatura de España y consultor de la CDF. Abogó, como marco referencial del derecho, por la centralidad de la persona y la identidad comunitaria como valores últimos protegidos, siendo conscientes de que el
derecho está al servicio de la vida.

Enmienda del reo y reparación 

Bajo el título “procesos penales canónicos sobre delicta graviora”, ofreció una amplia reflexión a
propósito de todo el proceso aplicado a los casos de abusos sexuales (vía judicial / vía extrajudicial-administrativa). Recordó cómo la actividad penal tiene tres finalidades: la enmienda del reo, la reparación del daño y el escándalo y, en tercer lugar, el restablecimiento de la justicia (que no se desentiende ni siquiera del ofensor).

Seguidamente hizo un repaso exhaustivo a las tres fases del proceso: la fase previa (denuncia e investigación), la fase de desarrollo (pruebas y certeza moral sobre los hechos imputados) y la fase conclusiva del proceso (la medida penal, las impugnaciones y la participación de la víctima en
el proceso). “Hay que partir de la presunción de inocencia y de la presunción de
veracidad ante quien denuncia hechos tan graves”.

Acompañar, no abandonar

La jornada concluyó con una reflexión de Cova Orejas, equipo Ruaj, sobre la necesidad del acompañamiento: “protección sin acompañamiento es trabajo inútil”. El acompañamiento es un encuentro entre compañeros de camino que supone una relación respetuosa y dignificadora. Y el acompañante no es un “salvador de la patria”, sino ese compañero que comparte la vida y el pan. Y
eso implica formarse bien:

Así mismo, mostró una relación de posibles errores a la hora de afrontar el acompañamiento y sus correspondientes condiciones de posibilidad. De este modo, indicó cómo este acompañamiento debe ser resituado en el conjunto de otras mediaciones, aceptando los roles de cada uno, pactando
tiempos y periodos, confrontado adecuadamente con mucha escucha, mucho respeto y mucha delicadeza; y, sobre todo, afrontando todo con una “paciencia mineral” solo comparable al tiempo que tardan en formarse las rocas.

La Quinta Jornada presencial tendrá lugar el 4 de abril de 2020.

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