Católicos

El episodio dura 8 minutos

Una serie recoge el testimonio de un misionero español en Etiopía

“En portada”, de la Fundación EUK Mamie - HM Televisión, presenta en uno de sus capítulos la historia del Padre Christopher Hartley

Padre Christopher Hartley.
photo_camera Padre Christopher Hartley.

La serie presenta un breve testimonio del P. Christopher Hartley, misionero en Etiopía. Él nos cuenta cómo es su vida allí. Explica que gira en torno a la Eucaristía y una pequeña comunidad de católicos. Su apostolado consiste mayoritariamente en ayudar a mujeres con VIH con un proyecto que se llama "Tamara".

En el episodio, que no dura más de 10 minutos, el Padre Christopher Hartley, sacerdote diocesano de la diócesis de Toledo, cuenta su experiencia como misionero a lo largo de sus 34 años de sacerdote. “Desde prácticamente el día de mi ordenación he estado haciendo labor misionera en diferentes partes del mundo”, comienza.

Fue ordenado el 8 de noviembre de 1982 por San Juan Pablo II y desde ese momento tras un breve periodo en la archidiócesis de Toledo, ha estado siempre en países de misión fuera de la diócesis, “como muchos otros sacerdotes”, aclara.

Tras presentarse, el sacerdote anglo-español explica que trabaja actualmente en Etiopía, en una geografía de aproximadamente 30.000 km cuadrados, junto a una treintena de sacerdotes, donde él es el único extranjero.

Admite orgulloso que trabaja en la región somalí de Etiopía, siendo ésta la primera vez que se hace presente la Eucaristía en el lugar.

Llegó ahí en febrero del año 2007. Tras un periodo de tiempo en la ciudad de Jijiga, aprendió el idioma y las costumbres de la gente donde iba a ser destinado. El sacerdote católico más cercano de donde está él está a 640 kilómetros de distancia. Por lo tanto, tal y como explica Hartley, “hay que coger un avión para confesarse”.

“La vida de los 7 católicos que estamos en la ciudad de Gode es muy sencilla y discurre sobretodo en los momentos de adoración a la Eucaristía”, narra el Padre, al mismo tiempo que cuenta que se levantan “a las 4:30 de la mañana para la adoración del Santísimo, hasta la celebración de la santa misa”.

El trabajo fundamental que desarrollan es con las mujeres que están infectadas de VIH en la ciudad. Caracteriza a la ciudad de “inmenso burdel”, ya que “casi hay una epidemia de mujeres”. El propio hospital, del gobierno, les pidió la colaboración necesaria para que esas mujeres se acercasen al hospital para ser tratadas.

Han comenzado un pequeño programa denominado “Tamara”, en recuerdo de la prostituta engañada del libro del Génesis, Tamar. “Identificamos a este proyecto y a esta historia de manera providencial con estas mujeres, también engañadas. Hemos empezado esto para ayudarlas a salir de la prostitución y para que reciban una caridad colosal a cambio de nada, quedando impresionadas”, explica.

Finaliza el episodio contando los milagros que ha podido ver personalizados en las mujeres a las que ayuda y que vienen a su encuentro.

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