Católicos

En el último día de sesiones de la 109° Asamblea Plenaria

Los obispos argentinos expresan su "preocupación" por el "martirio y la persecución" de los cristianos

Quieren “llamar la atención sobre un aspecto de especial preocupación: la creciente e inadmisible violación del derecho a la libertad religiosa”

La violencia religiosa se ha cebado de manera especial sobre la minoría cristiana.
photo_camera La violencia religiosa se ha cebado de manera especial sobre la minoría cristiana.

Dieron a conocer el mensaje “Martirio y persecución en nuestros días”. El mismo es fruto de la preocupación manifestada durante la reunión por la situaciones que viven los cristianos en distintas partes del  mundo. 

La Conferencia Episcopal Argentina ha condenado el "martirio y persecución" de los cristianos víctimas de los yihadistas del Estado Islámico en Medio Oriente y en países de África y Asia, y denunció una "creciente e inadmisible" violación del derecho a la libertad religiosa en el mundo.

"El mundo asiste con horror a un incremento de formas de violencia que, desde distintos fundamentalismos religiosos, disfrazan intereses políticos y económicos, y afecta a muchas comunidades y grupos humanos de diversos credos, particularmente a cristianos en Medio Oriente, en el norte y centro de África y en otros lugares del mundo", expresaron.

El Episcopado difundió la declaración sobre el martirio de los cristianos al término de la 109ª Asamblea Plenaria que desde el lunes sesionó en la casa de ejercicios El Cenáculo-La Montonera, de Pilar.

En ese marco, los obispos argentinos reclamaron "una acción internacional eficaz que ponga fin a tanto sufrimiento provocados por estos actos de brutalidad" y exhortaron a la ONU, la Unión Europea, las organizaciones de Derechos Humanos y los diversos credos a "asumir la propia responsabilidad ante estos graves acontecimientos".

"Hay manifestaciones violentas que producen especial estupor y reclaman una fuerte condena", sostuvieron al referirse a los asesinatos y persecución de los cristianos en Siria e Irak y los secuestros y conversiones forzadas en Nigeria, Sudán y Pakistán. Y, advirtieron que "actualmente son los cristianos quienes sufren las mayores persecuciones".

"Como ha dicho el Papa Francisco, hay muchos más mártires hoy que en los primeros siglos", aseveraron y agregaron "estremece la crueldad con la cual hermanos en el bautismo son decapitados, quemados o crucificados por el solo hecho de ser cristianos".

Asimismo, valoraron que "la gran mayoría de los musulmanes no se reconoce en estas atrocidades y las rechaza". Pese a no pronunciarse en un documento sobre la realidad social del país, la Iglesia reiteró en esta semana su preocupación por el crecimiento "alarmante" del narcotráfico, llamó a despertar la conciencia "a veces aletargada" ante el drama de la pobreza y denunció la "situación infrahumana" que padecen las personas detenidas en cárceles y comisarías.

El presidente del Episcopado, monseñor José María Arancedo, advirtió que "en el intercambio de inquietudes y preocupaciones, varios obispos de diversos lugares del país han señalado el crecimiento alarmante del narcotráfico. Esto implica la expansión de bandas del crimen organizado y el aumento de la corrupción que supera los diversos niveles de control de la sociedad y el Estado".

El centenar de prelados hizo una memoria pastoral de la figura de monseñor Enrique Angelelli, el obispo de La Rioja asesinado durante la última militar por su compromiso con los pobres. Los obispos peregrinaron el jueves al santuario de San Luis Orione para celebrar los 80 años de la colocación de la piedra fundamental del Pequeño Cottolengo y rezar por la intercesión del fundador de la Pequeña Obra de la Divina Providencia.

El cardenal Mario Poli presidió la misa y expresó que el corazón del santo, exhibido en el templo e incorrupto, "habla mucho a los obispos" sobre la dedicación a los más pobres. Durante las deliberaciones los obispos también participaron de una misa por el genocidio armenio presidida por monseñor Vartan WaldirBoghossián, obispo de la Eparquía San Gregorio de Narek en Buenos Aires.


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