Católicos

El nuevo libro de Juan Manuel de Prada: un “análisis mordaz” de la España del coronavirus

“Estas `Cartas del sobrino a su diablo´ es una crónica satírica de la crisis política, social, económica y religiosa desatada por la plaga coronavírica”, dice el escritor

Juan Manuel de Prada.
photo_cameraJuan Manuel de Prada.

Bibliotheca Homo Legens publica Cartas del sobrino a su diablo, una nueva obra del escritor Juan Manuel de Prada.

En Cartas del sobrino a su diablo, homenaje explícito y devoto a la magna obra de C.S. Lewis, Juan Manuel de Prada brinda a los lectores un análisis mordaz y sarcástico de la España azotada por el coronavirus. Y lo hace, como el propio título del libro sugiere, cediendo el protagonismo literario a un demonio al que se le ha encomendado la devastación de nuestra patria.

Transformación de residencias en morideros 

En epístolas dirigidas a su tío Escrutopo, Orugario detalla todos los ardides que ha ideado para infligir el mayor daño posible a los españoles, tan tradicionalmente apegados a los designios del Enemigo: el acre enfrentamiento entre el negociado de izquierdas y el de derechas, la transformación de las residencias de ancianos en hórridos morideros, la generalización del teletrabajo, la idolatría de la ciencia o la imposición de las mascarillas en todo contexto.  

"Estas Cartas del sobrino a su diablo no pretenden ser una obra apologética, sino una crónica muy punzantemente satírica de la crisis —política, social, económica, también religiosa— desatada (o tal vez sólo desvelada) en España por la plaga coronavírica, con alusiones muy directas a la más estricta actualidad crisis que, desde el primer instante, juzgué una ocasión pintipirada para que el mal se quitase la careta y se exhibiese en todo su acongojante esplendor", explica Juan Manuel de Prada. 

Poso filosófico y teológico 

Aun siendo una reflexión original y satírica sobre la actualidad, Cartas del sobrino a su diablo está muy alejada de las superficialidades a las que nos han acostumbrado ciertos columnistas tan divertidos como vanilocuentes. Así, en todo el análisis de Prada subyace un riquísimo poso filosófico y teológico que se manifiesta, imponente, entre cada neologismo y cada exabrupto. Como ejemplo de esto último, obsérvese esta sentencia sobre el papel de la verdad y la justicia en un régimen partitocrático, señalan desde la editorial. 

España, impregnada de catolicismo 

En una de las misivas, Orugario compara atinadamente la naturaleza de Estados Unidos —puritana, individualista, artificial— con la de España, que está impregnada de catolicismo: 

"Estados Unidos, tan admirado por todos los panolis derechoides del orbe, siempre fue, ¡oh titotálamo chocheante!, un vivero de odios, como corresponde a una nación nacida de un espíritu sectario y puritano que, a la vez que instaura el zurriburri religioso (toda la purrela y porrusalda luteranoide), postula un falso comunitarismo que no es sino individualismo de grupo, reconocimiento entre sí de los que son de la misma secta, raza o bandería. O sea, un patchwork social que acaba, inevitablemente, en delicioso pandemónium, como ocurre siempre con todos los avatares de Babel.

Frente a este ideal puritano y sectario, tan favorable a nuestros intereses, España instauró en aquellas tierras un ideal completamente disolvente de nuestra acción que se resumen de la siguiente manera: el Enemigo había hecho nacer a todos los hombres de una primera pareja; más tarde, había querido que su Hijo se pasease por el mundo en carne mortal, como un descendiente más de aquella primera pareja; y, ya por último, había entregado su poder al Papa, que a su vez se lo había alquilado a los reyes españoles en aquellas regiones del planeta. De lo que se deducía que los habitantes de aquellas regiones eran súbditos del rey español, fieles al Papa e hijos del Enemigo, por ser descendientes todos —como cualquier rey o papa— de aquella primera pareja. Así España hizo realidad la odiosa unidad universal de todos los hombres en torno a una paternidad común, en donde las razas se funden gozosamente. Luego, este ideal español sufrió traiciones, como sucede en cualquier empresa humana, pues algunos conquistadores y encomenderos españoles escucharon nuestros consejos; pero frente a ellos hubo siempre un fraile jopu inspirando a los reyes leyes protectoras de los nativos americanos que fundaron el "derecho de gentes"».

Comentarios
Somos ECD
Queremos escucharte y queremos que nos ayudes