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José María Calderón, director de Obras Misionales en España, explica algunas claves para descubrir la vocación

El 8 de mayo se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones bajo el lema, "Deja tu huella, sé testigo"

José María Calderón, primero a la izquierda, en la presentación de la Jornada Mundial de las Vocaciones.
photo_camera José María Calderón, primero a la izquierda, en la presentación de la Jornada Mundial de las Vocaciones.

El 8 de mayo se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas este año bajo el lema, "Deja tu huella, sé testigo". 

Una campaña que difunden de manera conjunta la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER)Obras Misionales Pontificias Pontificias (OMP) y la Conferencia Española de Institutos Seculares (CEDIS) para dar voz a personas, que con su “sí” al Señor en diversos caminos vocacionales han dejado huella en otros.  

Descubrir la vocación en un mundo secularizado 

En la rueda de prensa celebrada en la Conferencia Episcopal, en la que varios religiosos han dado su testimonio, José María Calderón, director nacional de Obras Misionales Pontificias, ha afirmado: “No podemos dejar que ninguna vocación se pierda”, ya sea por medios económicos o bien, por acompañamiento espiritual. 

¿Cómo descubrir la vocación en un mundo tan secularizado? En declaraciones a Religión Confidencial, Calderón ha expuesto algunas claves: "Los testimonios de los jóvenes religiosos, misioneros y sacerdotes, despiertan el interés en otros jóvenes. Muchas veces, uno descubre la vocación porque en su interior piensa: yo quiero ser como ese misionero o misionera". 

Esta es una de las claves por las que en esta Jornada mundial, algunos religiosos y misioneros relatan su testimonio de vida, su vocación y su misión. Otra de las claves para descubrir la vocación, es por ejemplo, compartir una misión en verano o ayudar a las congregaciones e instituciones en tareas pastorales y de voluntariado. 

Para quién soy 

Para ayudar a descubrir la vocación, una invitación de la Iglesia Católica en este día, se ha creado la web www.paraquiensoy.com, en la que sacerdotes, misioneros y misioneras y religiosos relatan su vocación. Esta página ayuda a los jóvenes a que se pregunten por su vocación e invita a toda la comunidad cristiana a promover las vocaciones con su oración y su acompañamiento. 

Una de estas vocaciones es Justina Banda, una religiosa de Zimbabue, quien ha relatado cómo la forma de vida de las misioneras españolas le conmovió tan profundamente que pese al rechazo de su padre pudo seguir sus huellas. Es una de las numerosas vocaciones nativas que surgieron en Zimbabue gracias a la siembra de los misioneros, y que necesitan apoyo para poder seguir formándose.

En este vídeo relata su vocación. Su decisión no fue bien acogida por su padre, que iba a perder la dote si ella no se casaba. Finalmente, con el apoyo de su madre, pudo formarse como Misionera Hija del Calvario. Su carisma: estar en los calvarios del mundo, trabajar con los pobres, con los que tienen sida, los huérfanos… “Como las monjas dejaron estas huellas, yo estoy siguiendo estas huellas”.

Justina Banda.
Justina Banda.

Dos seminaristas de Venezuela 

Con motivo de la Jornada Mundial de las Vocaciones, otras instituciones como CARF Fundación han puesto en marcha una campaña titulada “Que ninguna vocación se pierda” cuyo objetivo es recoger los fondos suficientes para que estudien, en Roma y Pamplona, 20 seminaristas de todo el mundo.

Dos de estos seminaristas son Julio César Morillo Leal (35 años) y Jesús Jaime Meleán Bravo (31 años) ambos de la diócesis de  Cabimas, (Venezuela) , estudiantes de Teología en la Universidad de Navarra y residentes del Seminario Internacional Bidasoa, que se ordenarán diáconos el próximo 29 de mayo en Bidasoa.

Ambos dejaron sus profesiones y su vida de éxito, para seguir su vocación sacerdotal. 

“Para despertar la vocación es necesario estar atento a la voz de Dios, detenerse por un instante y preguntarse qué quiere Dios de cada uno de nosotros. Debemos estar dispuestos a responder a la llamada divina, sabiendo que no somos dignos de tan hermoso don, pero que, con la ayuda de Nuestra Madre, la Virgen María, podremos dar ese paso necesario para iniciar la gran aventura de discernimiento vocacional, tratando de hacer realidad el sueño que Dios ha pensado para cada uno”, afirma Julio César. 

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