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La Iglesia celebra hoy al mártir Santiago Gapp, ejecutado por la Gestapo

Fue decapitado en Berlín el 13 de agosto de 1943 tras localizarlo en Valencia en plena Segunda Guerra Mundial

santiago gapp
photo_camera Santiago Gapp.

Hoy celebra la Iglesia la festividad litúrgica del beato Santiago Gapp, sacerdote austríaco de la Compañía de María, que fue decapitado en Berlín en1943, hace ahora 75 años, tras ser localizado por la Gestapo en Valencia, a donde había huido perseguido por el régimen nazi.

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Gapp fue localizado por la policía secreta nazi en 1942 en Valencia, cuando llevaba un año dando clases de latín y alemán en el colegio de El Pilar, acogido por la comunidad religiosa del centro docente valenciano, de su misma congregación, según señala su biografía “Santiago Gapp, pasión por la verdad frente al nazismo”, escrita por el sacerdote marianista José María Salaverri, fallecido el pasado mes de febrero.

Fue entonces cuando dos colaboradores de la Gestapo llegaron a Valencia y se ganaron durante meses la confianza de Gapp, haciéndose pasar por judíos también perseguidos, hasta convencerle mediante engaños para viajar a San Sebastián a recibir a unos supuestos familiares.

Así, el 9 de noviembre de 1942 cuando paseaban con el religioso por la costa guipuzcoana entraron en Hendaya, entonces en la Francia ocupada por el ejército nazi, y fue de inmediato arrestado. Tras ser torturado y encarcelado, murió decapitado en Berlín en 1943. El Papa Juan Pablo II lo beatificó en 1966.

En el colegio de El Pilar es presentado a todos los alumnos de Bachillerato “tanto en clases de Historia como en ejercicios espirituales como modelo de fe”, según han comunicado fuentes de la comunidad del colegio a Religión Confidencial.

Modelo de fe

Jacob Gapp (o Santiago Gapp) nació en Wattens (Austria) en 1897 y, tras combatir en la Primera Guerra Mundial en el ejército austríaco, ingresó en la Compañía de María y fue ordenado sacerdote.

Huyó de su país perseguido por la Gestapo en 1939 “por sus contundentes críticas contra el racismo de Hitler, que plasmaba en sus homilías”, según su biografía, y tras pasar por Burdeos llegó a Valencia en 1941.

El caso de Gapp impresionó al propio Heinrich Himmler, máximo responsable de la Gestapo, que aseguró que “con un millón de Jakobs Gapp, pero de nuestra ideología, dominaríamos el mundo”.

En una carta escrita a sus familiares desde la prisión berlinesa de Plötzensee, horas antes de su ejecución, Gapp les decía sus últimas palabras: “me han condenado a muerte el 2 de julio, fiesta del Sagrado Corazón. Hoy será ejecutada la sentencia. A las 7 de la tarde iré a casa de mi querido Salvador, a quien siempre amé fervientemente. ¡No os aflijáis por mí! Soy totalmente feliz”.

Sus reliquias son veneradas hoy en Innsbruck (Austria).

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