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Francisco Serrano: “Ciertos canales mediáticos han pasado de la sorpresa que producía el Papa a la sospecha”

El periodista y profesor presenta “La sociedad del desconocimiento” un libro que apuesta por la antropología de la comunicación

Papa Francisco pide perdón a una víctima de abuso sexual.
photo_cameraPapa Francisco pide perdón a una víctima de abuso sexual.

José Francisco Serrano, colaborador de Religión Confidencial, presenta su nuevo libro “La sociedad del desconocimiento. Comunicación posmoderna y transformación cultural” (Encuentro), un ensayo que apuesta por la antropología como clave de la comunicación, en un mundo que ha olvidado las humanidades.

También profundiza sobre la aportación de la Iglesia a la comunicación, en esta clave de entender la Iglesia como una institución experta en humanidad, por tanto, experta en comunicación. Una visión singular de Serrano, cuando es más común escuchar que la Iglesia tiene que cambiar su forma de comunicar para llegar a la sociedad actual.

“La Iglesia es experta, por ejemplo, en la retórica, y de su forma oral, la oratoria, que tanto tiene que ver con la predicación. En la actualidad se da una recuperación, funcional, de la retórica en los ámbitos humanísticos. Incluso se hacen análisis retóricos de películas. Es más, te diría que apuesto por una fundamentación del periodismo desde la retórica. Y si hay una institución que puede enseñar cómo ha convertido su mensaje, de cara a la transmisión, en persuasivo, por tanto, ha utilizado la retórica a lo largo de los siglos, es la Iglesia”, afirma Serrano a RC.

Comunicar de forma persuasiva

Doctor en Ciencias de la Información, explica que la retórica tiene una cara negativa que es la sofística. Y también la oratoria, las imágenes literarias e históricas de la mala predicación.

Cuando la Iglesia comunica, lo hace de forma persuasiva, atractiva, no solo por la forma, que se adapta al receptor, porque pone en valor la belleza de su mensaje. Solo hay que mirar al Papa Francisco, que fue profesor de literatura, y en gran medida por eso, a la hora de predicar siempre parte o introduce un ejemplo que sintetiza el mensaje, que permite que se recuerde, y lo hace con una lógica interna, sencilla, directa”, expone.

La comunicación de Francisco

El profesor de la Universidad San Pablo CEU dedica la segunda parte del libro a la comunicación del Papa Francisco y como novedad, se centra en su persona. No entra en cuestiones técnicas sobre cómo se organiza la comunicación del Vaticano y cómo se articula.

“Me centro más en la persona del Papa que comunica, cómo comunica, en qué contexto comunica, que en los medios que utiliza la institución. Es cierto que estas reflexiones no han seguido la actualidad, porque quieren trascender la actualidad de las noticias. Lo que me parece claro es que estamos en una fase distinta de la inicial del pontificado en el tratamiento informativo del Papa. Una fase más delicada en la que se aborda lo que hace y dice el Papa como si el Papa no generará ya la sorpresa como iniciativa”, subraya el escritor.

Serrano, sin embargo, lamentaría que de la sorpresa que producía el Papa, ahora “determinados canales mediáticos estén en la perspectiva de tratamiento de la sospecha”.  

Respecto a las instituciones responsables de la comunicación en este pontificado, en su opinión, “quedan muy eclipsadas por la personalidad del Papa. La narrativa dominante, por tanto, tiene un centro, Francisco. Quienes se dedican a su comunicación institucional debieran quizá ofrecer más contexto que facilite la comprensión integral de ese centro narrativo”.

Antropología y humanidades

 Este libro, que apuesta por la antropología como clave de la comunicación, analiza el olvido de las humanidades, una constante en una sociedad volcada en el cambio y entregada a lo útil.

“Olvidar las humanidades, y la perspectiva de centralidad de la persona, significa reducir la comunicación a una mera oportunidad de uso y consumo. Prima la tecnología en la comunicación y en la formación. Existe una confusión, por tanto, entre medios y fines. Esta confusión está produciendo una comprensión reduccionista de la comunicación”, explica Serrano.

Y para ello pone como ejemplo algo que indica a sus estudiantes de comunicación que lo que les interesa es aprender a manejar los aparatos. “Yo les digo que los aparatos, por ejemplo, en radio y televisión, que yo aprendí en la Facultad, ya están en los museos. Para ser un buen periodista la clave es la cultura y el criterio, no la habilidad tecnológica. Además, si para algo están preparadas las nuevas generaciones, si en algo tienen moldeada la mente, es para el uso de la tecnología. Pero un uso, ¿para qué?”, se pregunta el periodista.

Un libro, en definitiva, que pretende recuperar algunos de los principales temas de la perspectiva humanística de la comunicación, como forma de contribuir a ampliar el horizonte de la práctica comunicativa y del periodismo.

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