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La fe en los Juegos Olímpicos: sólo un sacerdote en toda la Villa

La asistencia religiosa en Tokio se ha visto drásticamente reducida por la pandemia

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La asistencia religiosa es una de las cosas más importantes para todos aquello atletas creyentes en los Juegos de Tokio 2020. En el evento deportivo más importante del mundo la presencia de los sacerdotes es fundamental, en las victorias pero, sobre todo, en las derrotas.

Stuart Weir, un periodista británico, narra cómo está siendo la presencia de la Iglesia en estos Juegos Olímpico y cómo se ha visto drásticamente afectada por el Covid-19.

La asistencia religiosa ha sido una realidad en las ediciones olímpicas pasadas, en Londres 2012 y Río de Janeiro 2016. Sin embargo en Tokio, la oferta espiritual es muy diferente. Debido a las restricciones, se ha prohibido la entrada a los capellanes locales, que ofrecen sus servicios de manera virtual.

Por ello, se ha creado una plataforma interreligiosa en la que estarán colgados unos vídeos con reflexiones y sermones para los deportistas acreditados. La sección Iglesia y Deporte del Dicasterio para los Laicos, Familia y la Vida es la que está detrás de estos audiovisuales que traducen a múltiples idiomas gracias a varias conferencias episcopales entre las que se encuentra la española. La CEE a través del jesuita Javier Bailén ha elaborado los videos Dar lo mejor de uno mismo, Jugar en equipo y Sobreponerse a las dificultades.

“Parte del papel del capellán es alegrarse con los que se alegran y llorar con los que lloran” afirma Weir. El apoyo religioso y moral de los sacerdotes es indispensable en estas competiciones de alto nivel en las situaciones de tensión y el estrés magnifican todo lo ocurrido, tanto si ganan como, sobre todo, si pierden. La culpabilidad y todo el trabajo que no ha llevado a nada si no se consiguen los objetivos propuestos, pueden acabar materializándose en sentimientos negativos y es ahí donde entra la labor de los sacerdotes.

Los sacramentos es otra de las partes de la asistencia religiosa que también se ha visto modificada, ya que los deportistas no pueden salir de la Villa ni los sacerdotes entrar a ella. Los únicos que tienen representación religiosa este año son los italianos, que cuentan con la presencia de  Gionatan de Marco, el responsable de la Oficina para el Tiempo Libre, el Turismo y el Deporte de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) y el único sacerdote en toda la Villa.

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