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Carlos M. Oliveras se despide del ITVR: “Estamos llamados a restaurar pieza a pieza los cristos rotos, las víctimas de abusos”

El misionero claretiano, que ha dirigido durante seis años el Instituto Teológico de Vida Religiosa, relata algunos hitos de la vida consagrada durante este tiempo

Carlos Martínez Oliveras.
photo_cameraCarlos Martínez Oliveras.

Carlos Martínez Oliveras, misionero claretiano, se despide como director del Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR), un centro superior de investigación y docencia, fundado por los Misioneros Claretianos en 1971. Es sección de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca (Campus de Madrid). 

Algo que caracteriza al P. Carlos es su sonrisa. Su semblante amable y sonriente le acompaña en su quehacer diario. Y eso que en muchos momentos de su actividad pastoral, el sufrimiento le ha acompañado, como "la escucha de las heridas de las víctimas de abusos, personas destrozadas por los abusos del pasado", confiesa en una entrevista concedida a Religión Confidencial. 

Toda la vida en el Claret 

El P. Carlos nació en Madrid en 1970. Estudió en el Colegio Claret toda su vida escolar (1975-1988). Durante su juventud fue catequista y entrenador de baloncesto. Obtuvo la Licenciatura en CC. Químicas por la Universidad Complutense (1993). Ese mismo año entró en la Congregación que había conocido desde los cinco años.

"Mi experiencia vocacional, más que una “caída de caballo”, se parece a un trozo de barro que Dios va moldeando poco a poco. O como dice el evangelio de Marcos, una simiente que Dios pone en el corazón y que “ya duerma, ya vele, de día o de noche, la semilla germina y crece sin saber cómo” (Mc 4,26-27)", afirma. En 2001 fue ordenado sacerdote por Mons. Luis Gutiérrez "en el mismo colegio del que salí". 

Con 200 contemplativas 

En esta entrevista, relata alguno de los momentos más relevantes de estos seis años desde que asumió la dirección del Instituto Teológico de Vida Religiosa en julio de 2014. 

En estos seis años, ¿qué frutos ha logrado el Instituto de los que se sienta más emocionado?

Para mí ha sido un privilegio y un orgullo haber vivido el Año de la Vida Consagrada como director del ITVR. Como tal, he podido alentar a laicos, sacerdotes y a los mismos consagrados a vivir y profundizar en los dones que éramos invitados a celebrar. Y, en este sentido, que el Papa nos haya enviado una carta manuscrita personal o haya grabado un vídeo específicamente para alentar a la vida consagrada en las Semanas Nacionales, ha supuesto también una fuerte motivación y una grave responsabilidad de tratar de estar a la altura. También ha supuesto una ocasión muy especial para el ITVR vivir el cardenalato del P. Aquilino Bocos como impulso a toda la vida consagrada.

Otra de las iniciativas que más me ha llenado de satisfacción (y trabajo) ha sido el ciclo abierto de conferencias que hemos llamado “Los Jueves del ITVR”. Hemos recorrido la relación de la vida consagrada con sus documentos principales, los Sínodos eclesiales, los maestros teólogos que le han dado consistencia en el s. XX y otros aspectos de actualidad. Y, sobre todo, los libros de colaboración que hemos publicado a raíz de estos ciclos. Recuerdo también con intensidad la jornada “maratoniana” para presentar el “Cor orans” con varios obispos y casi doscientas contemplativas; o la jornada con el cardenal Sebastián y Manuel Pizarro sobre las orientaciones “Economía al servicio del carisma y la misión”, donde el expresidente de Endesa dio las claves sobre las que funciona la economía.

Escuchar y creer a las víctima de abusos 

El I Curso de Protección de Menores ITVR-Centre for Child Protection (PUG) ha sido también un hito en la Iglesia. Son pocas las universidades católicas que están formando en este área. ¿Qué es lo que más le impactó de este curso?

Ciertamente hay algo que me ha impactado y me ha cambiado (a mí y a toda la Iglesia): escuchar y creer a las víctimas. La escucha de las heridas de estas personas destrozadas por los abusos del pasado ha logrado un auténtico cambio de conciencia eclesial. Hemos aprendido que, salvando la presunción de inocencia, la credibilidad de la institución no se defiende ocultando los hechos, sino apostando por la transparencia y la colaboración con las autoridades civiles. La fuerza y la convicción del Papa han sido también importantes columnas que han marcado el camino con palabras claras y medidas concretas. Ahora estamos llamados a crear ambientes eclesialmente seguros y restaurar pieza a pieza estos “cristos rotos” que quizá tengamos más cerca de lo que pensamos. 

Nuestro curso celebró la primera jornada presencial el 2 de marzo de 2019 con Mons. Juan Antonio Menéndez. Durante la eucaristía, el entonces obispo de Astorga meditó sobre el evangelio del día: “dejad que los niños se acerquen a mí”; y, ya en la sala, compartió con todos los participantes la situación que le había tocado vivir y afrontar. Relató que la estaba viviendo como una verdadera cruz que le había hecho madurar en su fe y que, a pesar de todo, vivía desde la paz y la serenidad. Cuando en mayo llegó la noticia de su fallecimiento repentino fue un duro golpe por la cercanía en el tiempo de su testimonio y una impresión de que estas situaciones le podían haber afectado personalmente, incluso a su salud. Su memoria ha de ser estímulo para mantener el compromiso.

Carlos M. Oliveras con el Papa Francisco, entregando el documento de Protección de Menores.

Teología de la vida consagrada 

¿Cuáles son los cambios principales que se han producido en el ITVR en estos 50 años de funcionamiento? 

El primero, es evidente: el cambio de rostro. El Instituto se ha hecho más internacional y más intercultural.

En segundo lugar, el cambio se ha dado en los núcleos teológicos. El Concilio Vaticano II sentó las bases para la elaboración de una teología de la vida consagrada que había casi que construir. Durante estos años ha sido muy denso del Magisterio de los Papas y de la CIVCSVA. Fue un hito importante el Sínodo de la Vida Consagrada. A partir de Vita consecrata (1996) hemos pasado a una etapa de consolidación y profundización de las diversas dimensiones teológicas que ha conducido a una etapa de madurez serena.

En tercer lugar, el Instituto, desde su profundo sentido de servicio eclesial, se ha mantenido constante en el servicio a la Vida Consagrada, que es vida y, por lo mismo, ha permanecido abierto al acontecer eclesial y social y dispuesto a responder a los desafíos de los signos de los tiempos y de los lugares. Estos cincuenta años han estado marcados por los procesos de renovación que afectaban a la comprensión de la vida consagrada y a la transformación de las estructuras internas (constituciones y directorios) y externas obras apostólicas y sociales. 

Experto en teología de la vida consagrada 

¿Cuántos alumnos han pasado por el Instituto?

Son cientos y cientos los alumnos que han pasado por estas aulas en cincuenta años y por los diferentes cursos. Además, el Instituto siempre ha caminado al lado de su “hermana”, la Escuela Regina Apostolorum, volcada en la formación inicial y continua a muchos consagrados.

Además del doctorado, la licencia y el diploma, hace unos años que venimos ofreciendo un título propio de la UPSA de “experto en teología de la vida consagrada”, en modalidad on-line, que está teniendo muy buena acogida en España y América Latina. De estas aulas han salido muchos formadores y superiores para los cinco continentes. 

Los cardenales Tagle y Barbarin 

En las Semanas Nacionales de Vida Consagrada se vive un ambiente de fraternidad y de comunidad eclesial. Ha conseguido traer a los cardenales Tagle y Barbarin...

El fin de las Semanas Nacionales de Vida Consagrada es, ante todo, tratar de poner luz y brújula sobre las cuestiones y desafíos actuales que vive la vida consagrada. Por eso, ofrecemos unas jornadas de formación teológica, espiritual y misionera que se convierten en un “pentecostés carismático” por la convocación de tantos consagrados de diferentes carismas que viven unos días de estudio, comunión y esperanza.

El cardenal Barbarin dejó un poso de profundidad teológica y un sentimiento de solidaridad con los cristianos perseguidos en Irak al llevar adelante el compromiso que había adquirido con ellos: rezar cada día en la Eucaristía el Padrenuestro en caldeo, mientras los demás lo hacíamos cada uno en su lengua.

Carlos M. Oliveras con el cardenal Barbarin y Gil Tamayo.

Respecto al cardenal Tagle, al ser la primera vez que estaba en Madrid, vino a verme el embajador filipino en España para organizar conmigo, además de su presencia con los consagrados, su recepción y partida en el aeropuerto y un pequeño programa con la embajada y la numerosa comunidad filipina madrileña. Acababa de estar en la isla de Lesbos, como presidente de Caritas internationalis, y nos transmitió un testimonio impresionante de compromiso con los más vulnerables. Nos dijo algo así: “Tenemos que ir a las `galileas’ de nuestros tiempos, a las fronteras entre creyentes y no creyentes; a los lugares diferentes; a los enclaves percibidos como impuros o inferiores para nuestra fe; sí, allí proclamaremos la buena nueva de la resurrección”.

Otra presencia significativa, más en clave nacional, y que causó mucha expectación y repercusión fue la de Carlos Herrera, el comunicador líder de COPE. Con él mantuvimos un coloquio donde nos transmitió una idea fundamental: “Tenemos que utilizar todos los canales para llevar a la sociedad nuestro mensaje”.

Los jóvenes y la vida religiosa 

Dios sigue llamando a la vida religiosa, pero ¿el joven de hoy en día se deja interpelar por Dios? 

¡Claro que Dios sigue llamando hoy a la vida consagrada! Es verdad que somos conscientes de las características de nuestra sociedad actual en la que hay dificultades para entender y asumir bien el “solo Dios basta” y el “para siempre”.

No obstante, el joven se dejará interpelar en la medida en que le abramos a tres horizontes: primero, procurar profundas raíces cristianas; y eso tiene que ver con la formación en la escuela de las dimensiones culturales, históricas y de sentido que tiene el cristianismo; segundo, iniciar un camino catequético-sacramental de introducción al misterio íntegro de Cristo que pueda producir una auténtica personalización de la fe; tercero, vivir una rica experiencia de comunidad. Respecto del número de vocaciones, como dice el Papa Francisco, “que el Señor decida; a nosotros nos toca hacer lo que Él nos pidió: orar y testimoniar”.

Tiempo post-pandemia 

El P. Carlos ha sido director del Colegio Mayor Jaime del Amo (Madrid), ha realizado estudios de investigación en Oxford y Roma donde obtuvo el Doctorado en Teología por la Universidad Pontificia Comillas con un tema de eclesiología ecuménica: “La autoridad en la Iglesia en diálogo anglicano-católico”. Del 2008 al 2011 fue director de la Escuela Regina Apostolorum para la formación inicial y continua de los consagrados. Y en 2014 fue nombrado director del Instituto Teológico de Vida Religiosa (UPSA).

"Vivimos ya en un nuevo tiempo post-pandemia en que la fidelidad y la creatividad marcarán muchos de nuestros pasos. Lo importante es que podamos seguir navegando en la misma barca, como nos ha invitado el Papa. Sabes que cuentas con mi recuerdo fraterno y mi oración ante el Señor y el Inmaculado Corazón de María", se despide en una carta a los periodistas. Deja el listón bastante alto, aunque él no le da importancia: "Ahora me toca ocultarme y desaparecer". 

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