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El capellán del Hospital de Alcalá de Henares da un voto de confianza a los médicos: no es eutanasia

"Una orden de no reanimar no es igual que no dar de comer, o no poner una sonda", señalan facultativos del centro sobre el caso de una mujer con una enfermedad degenerativa

Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares.
photo_cameraHospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares.

Otro posible caso de sospecha de eutanasia encubierta ha saltado en los medios de comunicación, sospechas que generan confusión y desconfianza entre pacientes y médicos.

Se trata de María Teresa Blanco, una mujer de 54 años ingresada desde el pasado 4 de julio en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares. Padece una ataxia neurodegenerativa que la mantiene sin habla y apenas sin movimiento, pero que, según algunas publicaciones, la familia defiende que interacciona con los hermanos, “que ríe y hace pucheros cuando se van de la habitación, como un niño pequeño”.

Según uno de los hermanos, el hospital les había comunicado que no reanimarían a la enferma en caso de parada cardiorespiratoria. Incluso, según su versión, algún facultativo les disuadió diciendo que "ese tratamiento sería muy caro".  

Familia y hospital, en los juzgados 

Así las cosas, la familia de Tere Blanco interpuso ayer una demanda en el jugado número 6 de Alcalá de Henares de la mano de la asociación Abogados Cristianos. Unas horas después, la titular del Juzgado ha estimado las medidas cautelares solicitadas por Abogados Cristianos, en representación de la familia, para garantizar la vida de la paciente ingresada en el Hospital de Alcalá de Henares, es decir, ordena reanimarla en caso de parada. 

Por su parte, el hospital ha acudido a los juzgados porque consideran que estas medidas sobre una paciente tan debilitada suponen un “encarnizamiento terapéutico” que "no beneficiaría" a la paciente. Además, dicen fuentes hospitalarias, acuden al juez para defenderse de la “actitud intimidatoria de la familia con los profesionales médicos". 

Eutanasia y encarnizamiento terapéutico 

Religión Confidencial ha hablado con el capellán del centro para conocer su opinión al respecto. "No conozco personalmente el caso, pero lo que sí puedo garantizar y asegurar es de la profesionalidad de todos los médicos del Hospital. Yo les doy un voto de confianza. Si de algo pecan, es de intentar por todos los medios salvar la vida de sus pacientes". 

El capellán recuerda que eutanasia es matar con una pastilla o una inyección, algo muy distinto a, en casos irreversibles, dejar que la enfermedad siga su curso. Juan Pablo II dijo, en sus últimos momentos de su vida, que si sufría otra crisis aguda, no le llevaran al policlínico y que le dejaran morir en paz". 

El sacerdote considera que algunos laicos católicos (o no) con buena intención pero con poco asesoramiento profesional o religioso, no entienden que alargar la vida a una persona a toda costa, cuando la enfermedad es irreversible, produce un sufrimiento mayor en el paciente, lo que la Iglesia considera encarnizamiento terapéutico. "Si estos médicos han dicho que reanimarla es un sufrimiento irreversible a un enferma terminal, le doy el voto de confianza", insiste el capellán. 

No reanimar no es eutanasia 

RC también ha consultado con varios médicos del Hospital, algunos de ellos católicos. Señalan que poner en duda la orden de no reanimar y asimilarla a una eutanasia es crear una sospecha sobre el centro muy grave. "Una orden de no reanimar no es igual que no dar de comer, no hidratar a un paciente vegetativo o no poner una sonda", explican. 

En cualquier caso la juez, en su auto, según Abogados Cristianos, solicita al Hospital que “se proceda a la aplicación del tratamiento médico correspondiente, en su caso, RCP reanimación, en el momento en el que, eventualmente, la paciente lo pudiera necesitar por su evolución clínica”.

La juez asegura que la paciente está en este momento “clínicamente estable” y su “evolución clínica es favorable” aunque su estado es de deterioro basal severo física y psíquicamente “no existe razón o justificación, estrictamente médica, o al menos no se expone en los informe remitidos por el centro hospitalario, para dejar de aplicar el tratamiento correspondiente”. Incluso si se trata de una reanimación que la “paciente pudiera necesitar por su evolución clínica”.

 
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