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Beatificación de 27 dominicos: fueron castrados y torturados. A una religiosa le machacaron el cráneo

Sor Ascensión es la segunda dominica española en ser beatificada en la historia de la Orden de Predicadores. La ejecutaron por negarse a blasfemar

Beatificación de 27 mártires dominicos.
photo_camera Beatificación de 27 mártires dominicos.

El sábado 18 de junio serán beatificados, en la Catedral de Sevilla, 27 mártires dominicos. El Santo Padre Francisco aprobó la beatificación de estos mártires en diciembre de 2019.

Se trata de veinticinco frailes dominicos martirizados en Almagro y en Almería, además de un laico y una religiosa de Huéscar, que se convierte en la segunda monja dominica española en ser beatificada en toda la historia de la Orden de Predicadores. Aquí puedes leer sus biografías.

La ceremonia de beatificación estará presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos. También han confirmado su presencia, entre otros: los arzobispos de Sevilla y Burgos; obispos de Almería, Canarias, Guadix, León, Madrid y Palencia; el Maestro General de la Orden de Predicadores; el Prior Provincial de los dominicos de la Provincia de Hispania y Presidente de CONFER España, y el Postulador General de la Orden de Predicadores. 

Historia del martirio de Sor Asunción en Huéscar

Sor Ascensión de San José (Isabel Ascensión Sánchez Romero), monja dominica, la ejecutaron por no blasfemar. 

A las pocas semanas de empezar en conflicto armado en España, las 14 monjas dominicas se vieron obligadas a abandonar su monasterio Madre de Dios y se escondieron en casas de familiares y personas caritativas. El convento fue saqueado. La nueva beata fue acogida en casa de una sobrina, llamada Ascensión Reche, esposa de Alfredo Motos. Su priora continuó atendiéndola. La persecución se recrudeció en Huéscar a principios de febrero de 1937. Fue apresada el 16 de febrero, porque los perseguidores juzgaron suficiente delito el que llevara un crucifijo al cuello. Estaba próxima a cumplir 76 años. 

En los calabozos del ayuntamiento sus perseguidores se empeñaron en «oírla blasfemar». No lo consiguieron, y ella respondía con oraciones breves. La apalearon y golpearon, dejándola magullada y tendida en el suelo sobre su sangre. Al día siguiente le ordenaron que se subiera a un camión, pero ella no tenía fuerzas para levantarse, así que cargaron con ella hasta el vehículo, donde había otros presos.

Llegaron a las puertas del cementerio, fueron bajando a los presos y los fusilaron ante la religiosa. Ella vio, por ejemplo, cómo fusilaban a su sobrino Florencio. Le volvieron a insistir que blasfemara, pero ella se negó. Finalmente colocaron su cabeza sobre una piedra y con otra piedra le machacaron el cráneo. Recibió la corona del martirio en las primeras horas del 17 de febrero de 1937.

Martirio de los frailes del Convento de Almagro

El 21 de julio, tres días después del inicio de la guerra, varios miembros del Ateneo Libertarlo prenden fuego a la Iglesia de Madre de Dios, lo cual pueden observar desde el convento nuestros frailes. Varios de ellos acuden a tratar de apagarlo, pero los exaltados les echan de allí con desprecio. 

El 30 de julio el alcalde comienza a expedirles salvoconductos para que, paulatina e inadvertidamente, fueran desalojando el pueblo. Pero los del Ateneo no se cruzaron de brazos. En el mismo tren que llevaba con destino a Ciudad Real a los tres primeros "liberados" subieron también unos jóvenes afiliados al Ateneo Libertario, que, en la estación de Miguelturra, llamaron la atención de los milicianos de guardia sobre la sospechosa expedición. Los bajan, los sitúan entre las vías a conveniente distancia para el tiro, y los matan despiadadamente.

Una escena parecida se repite, casi con pelos y señales, en la estación de Manzanares (Ciudad Real). Fueron detenidos por uno de los factores ferroviarios de Madrid, en Manzanares, en un tren procedente de Almagro, el 3 de agosto de 1936, siendo conducidos a la cárcel de Manzanares, permaneciendo en una de sus celdas privados de toda luz, en estado insalubre. Cinco días después fueron conducidos a las tapias del cementerio y fusilados. Familiares que recogieron tempranamente datos añadieron una nota de brutal ensañamiento para con ellos, al afirmar que "fueron castrados por una mujer". 

En este enlace se pueden leer el resto de sus historias. 

Beatificación de 27 mártires dominicos.
Beatificación de 27 mártires dominicos.

 

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