Católicos

Así preparan algunos párrocos la vuelta a misa

Gel desinfectante a cada feligrés, comunión en la mano, purificadores y ofrecer más eucaristías para respetar el aforo limitado, algunas medidas que se barajan

Comulgar en la mano.
photo_cameraComulgar en la mano.

El Gobierno español ya ha anunciado la desescalada del coronavirus que se realizará por fases. En la fase 0, a partir del 4 de mayo, los templos seguirán abiertos como lo permite actualmente el estado de alarma, pero sin misas o celebraciones de culto.

Será en la fase 1, a partir del lunes 11 de mayo, cuando podrán volverse a celebrar misas abiertas al público, manteniendo las medidas sanitarias y de protección para hacer frente a la pandemia con un requisito imprescindible que ha anunciado el Ejecutivo: solo podrá llenarse un tercio del aforo. 

No todas las comunidades podrán celebrar misas públicas a partir del 11 de mayo, sino solo aquellas que cumplan con los criterios sanitarios que marcará el ministerio de Sanidad. El aforo se ampliará al 50% en la fase 2, a partir del lunes 25 de mayo. 

Lo que piensan los párrocos 

El presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Juan José Omella, ya ha anunciado públicamente que ha pedido al Gobierno reabrir las iglesias al culto público. Por su parte, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal está trabajando ya en un protocolo para la vuelta a las eucaristías públicas que, según apuntan varias fuentes, será parecida a la que ha aprobado la Conferencia Episcopal Alemana. 

Religión Confidencial ha consultado con algunos párrocos, que a la espera de lo que sugieran los obispos, están trabajando en algunas medidas de protección y sanitarias para evitar nuevos contagios y se pueda asistir a misa con cierta tranquilidad. 

"En primer lugar, hay que concienciarse que faltan muchos meses para que volvamos al estado inicial antes de la pandemia. Debemos tener paciencia. Las misas masivas, por el momento, van a resultar  imposibles", señalan las fuentes consultadas a RC. 

Geles a las puertas de las parroquias 

Algunas de estas medidas de protección que se están barajando son en primer lugar desinfección de la iglesia después de cada misa. A la puerta de las parroquias, al igual que los supermercados, habrá botes de gel desinfectante y guantes. Todos los feligreses en principio deberán acudir con mascarillas. 

El aforo, como indica el plan del gobierno, será limitado y, por lo tanto, las parroquias deben hacer esfuerzos por ampliar los horarios de las eucaristías, ofreciendo más turnos. Además, los fieles deberán guardar las distancias entre ellos marcadas por sanidad. 

Comunión en la mano 

A la hora de comulgar, el sacerdote impartirá la comunión con mascarilla y guantes, se limpiará con purificadores cada vez que dé la Sagrada Forma a las personas y se deberá comulgar en la mano. Así mismo, también se plantean suprimir pasar el cepillo durante el ofertorio y animar a los fieles a dar donativos de otra manera. 

Continúa suprimiéndose el saludo de la paz y el agua bendita. 

"Ahora comprenderán a las personas de la Amazonia"

Algunos feligreses consideran que la jerarquía y los obispos no han hecho lo suficiente por permitir que se celebraran misas públicas y no están de acuerdo con la prohibición del culto público.

"Pensar así es un error. Este es un tiempo de prueba y la gracia de Dios actúa aunque no sea a través de los sacramentos. Nos apena, porque algunos de ellos son los mismos que han cuestionado los Viri Probati en la Amazonia, la ordenación de hombres casados. Sin entrar en polémica, ahora podrán comprobar cómo muchas de estas personas lo pasan mal por no poder recibir los sacramentos", apuntan las mismas fuentes a este Confidencial.

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