Católicos

“Si yo me marcho, me tengo que llevar al Santísimo”. Los más de mil territorios en misión de la Iglesia católica dependen del dinero que hoy les donen los fieles

Este domingo, el mundo entero celebra la Jornada Mundial de las Misiones. 14.000 españoles están lejos de sus hogares dedicando sus vidas al primer anuncio del Evangelio. En muchos lugares, si ellos se marchan, no habrá un sagrario en miles de kilómetros a la redonda.

Territorio en misión es aquel que no se puede sustentar por sus propios medios. Para apoyarlos económicamente, desde Roma, Propaganda Fidei distribuye de manera equitativa el dinero recaudado en cada país por Obras Misonales Pontificias. La mayor campaña mundial anual se celebra este domingo y en España se conoce como el Domund. El año pasado, a pesar de la crisis, se ingresó casi un 5% más que en 2010.

Son testimonios que mueven a la oración y a la donación. Los misioneros no son héroes, sino hombre y mujeres, religiosos y laicos –ya hay más de 750 matrimonios españoles en misión- que tienen como vocación la del primer anuncio entre aquellos que no han podido conocer el Evangelio. Su compromiso es muy firme porque saben que, en el momento en el que ellos abandonen el lugar donde están, en muchos de esos lugares se tendrán que llevar también al santísimo.

Así lo contaba el padre Álvaro Palacios, misionero de la Consolata en distintos lugares de Etiopía. En un país donde los católicos solo representan el 0,2% de la población, la Iglesia tiene, sin embargo, una excelente reputación. "Es porque nosotros estamos aquí siempre. Cuando hay dinero, construimos un pozo. Pero si no hay dinero, no lo construimos y seguimos aquí con ellos".

Presencia, el ejemplo de sus propias vidas, diálogo interreligioso y formación es lo que la hermana Expedita Pérez, canaria, misionera comboniana, trata de llegar a los refugiados sudaneses que acosados por la violencia y el hambre, llegan a un Egipto que se ha transformado en los últimos meses.

Pero la labor no es fácil. Otro misionero, del Verbum Dei, Juan, explicaba a Religión Confidencial la importancia que tiene que la población no pierda de vista que no son héroes sino personas de carne y hueso que, enamorados de Cristo, han ido a dar cuenta de su fe en territorios lejanos. Pero a veces, esos "misioneros de la fe" ven cómo sus posibilidades se limitan porque no tienen gasolina para el land rover o porque no hay dinero para el espacio donde dan catequesis.

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