Católicos

Es Catedrático en la Universidad de Alcalá de Henares

Emilio Chuvieco destaca la "ingente cantidad de datos" que avalan el Cambio Climático que también señala Laudatio Si'

El geógrafo indica que el texto del Papa Francisco es "muy acorde" con el actual conocimiento científico

Emilio Chuvieco
photo_camera Emilio Chuvieco

El catedrático y coautor del libro Cuidar la tierra: razones para conservar la naturaleza ha hablado con Religión Confidencial sobre la última encíclica papal.

- El Papa habla del cambio climático en laudatio Si' (nn. 24 a 26). Señala que “hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático” (n. 23). En la calle, el calentamiento global es una cuestión debatida, casi siempre en debates que no están fundados en datos, sino en ideas preconcebidas. ¿Hasta qué punto existe ese consenso científico del que habla el Papa? ¿Hay datos suficientes para afirmar que el calentamiento climático es significativo? 

Que existe un cambio climático casi nadie ya lo duda, con evidencias de ciencias tan variadas como la física de la atmósfera, la oceanografía, la glaciología, o la ecología. Que sea de origen principalmente humano es también bastante aceptado, aunque –como ocurre en cualquier teoría científica- estamos abiertos a posibles nuevas interpretaciones que modifiquen nuestro conocimiento de la ingente cantidad de datos que apuntan en esa dirección. Conozco muchas Academias de Ciencias (empezando por la de EE.UU.) que han publicado informes avalando la atribución humana del cambio climático; no conozco ninguna que lo haya negado. Hay interrogantes, sobre todo, en relación a los mecanismos de retro-alimentación de ese calentamiento, el papel que juegan los aerosoles o la circulación marina profunda. Los modelos climáticos son muy complejos, pero cada vez conocemos más sobre el funcionamiento del sistema climático, y cada vez la convergencia sobre el protagonismo humano es mayor. En pocas palabras, la evidencia apunta a esa dirección, y así lo afirman la inmensa mayoría de los científicos que conozco.

- Al hablar de la pérdida de biodiversidad, el Papa desciende a afirmaciones muy concretas. No solo dice que cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales (n, 33), sino también que “suele crearse un círculo vicioso donde la intervención del ser humano para resolver una dificultad muchas veces agrava más la situación. Por ejemplo, muchos pájaros e insectos que desaparecen a causa de los agrotóxicos creados por la tecnología son útiles a la misma agricultura…” (n. 34). ¿Qué dice la ciencia de la ecología sobre estas intervenciones que agravan más las situaciones negativas creadas por la acción del hombre? ¿Cómo se pueden solucionar problemas sin crear otros nuevos?

Uno de los primeros y más relevantes libros que han modelado la conciencia ambiental contemporánea es el escrito por Rachel Carlson en 1962: La primavera silenciosa. Describía los impactos de todo tipo que estaba teniendo el uso generalizado de los insecticidas, particularmente del DDT, tanto en la fauna como en las personas que estaban expuestas a estos productos tóxicos. Desde entonces se ha aprendido, pero a veces la economía cortoplacista prefiere utilizar productos más baratos en lugar de los menos agresivos con el medio o, mejor aún, de fomentar los mecanismos de defensa biológica (por ejemplo, favoreciendo especies que se alimentan de los insectos dañinos de los cultivos). La tecnología puede ser un gran aliado, pero también puede crear nuevos problemas aún más graves. No se trata de despreciarla, sino de ser prudentes en su aplicación, sobre todo cuando las consecuencias potenciales puedan ser de mucho alcance.

- En los nn. 40 y 41, el Papa habla de la contaminación de los océanos y se refiere al maravilloso mundo marino convertido en cementerios subacuáticos despojados de vida y de color. Un fenómeno que se debe en gran parte a la contaminación. ¿Cuál es el estado de los fondos marinos según las investigaciones científicas que poseemos? Es una cuestión muy amplia, pero tal vez se pueden dar algunos datos más importantes…

No conozco el tema con mucho detalle. Sí he leído que se observa una preocupante tendencia a la acidificación del océano como consecuencia de la mayor absorción del CO2 (que se acaba asumiendo como ácido carbónico en el agua). Esto tiene impacto sobre los corales (el más espectacular), pero también afecta a la fauna piscícola y a las algas. Además, se ha estudiado el impacto de las prácticas pesqueras invasivas, como el uso de dinamita o las redes que arrastran los fondos marinos. Me parece interesante indicar que en éste, como en otros puntos, el Papa cita textos de las conferencias episcopales de los países más afectados (si no recuerdo mal, en este caso la de Filipinas), describiendo la degradación que observa quien conoce sobre el terreno esa problemática.

- En el n. 51 se afirma que el calentamiento global “originado por el consumo de algunos países ricos tiene repercusiones en los lugares más pobres de la tierra, especialmente en África, donde el aumento de la temperatura unido a la sequía hace estragos en el rendimiento de los cultivos”. ¿Hay datos científicos que confirmen este fenómeno, es decir, no solo el calentamiento global sino sus repercusiones en los lugares más pobres de la tierra?

Hay muchos estudios regionales sobre los impactos del cambio climático. El aumento de la frecuencia de las olas de calor, la variación de ciclos de sequía (por ejemplo en California han tenido recientemente la peor del registro histórico (unos 150 años), o de inundaciones. En África hay peores registros históricos que en otros continentes, pero los estudios disponibles van en la misma dirección.

- En el n. 52 se habla de la deuda externa de los países pobres, y se afirma que “se ha convertido en un instrumento de control”. ¿Es esto cierto?

Para el Papa ambos temas están muy entrelazados, la misma lógica que se aplica a la depredación de los recursos, se aplica a las personas. Es lo que él denomina, con una expresión que me parece muy afortunada, la “lógica del descarte”. Ya Juan Pablo II y Benedicto XVI hablaron extensamente de la injusticia de la deuda externa, motivada por intereses que muchas veces son ajenos a la inmensa mayoría de la población de los países pobres, beneficiándose de los préstamos una oligarquía corrupta.

- En el n. 60, el Papa afirma que “hay regiones que ya están especialmente en riesgo y, más allá de cualquier predicción catastrófica, lo cierto es que el actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista”. ¿Como científico puede confirmar esta insostenibilidad?

Desde el informe Brundtland de 1987 se ha discutido mucho sobre el desarrollo sostenible. En pocas palabras, algo es sostenible cuando puede mantenerse indefinidamente en el futuro, con la evolución previsible de las condiciones actuales. El crecimiento económico es razonable para las economías más pobres, pero no para las que ya vivimos razonablemente bien, que seguimos acumulando a costa de consumir recursos y energía que podrían utilizar otros países (y otras generaciones, no se olvide) para tener estándares de vida más cercanos a los nuestros. Ambientalmente y energéticamente  seguir ligando el desarrollo al crecimiento me parece  insostenible. Con la sabiduría y candidez que caracteriza al papa Francisco, nos señala en pocas palabras la meta a largo plazo: “Simplemente se trata de redefinir el progreso”, n. 194. Es un reto intelectual muy interesante, que afectará no sólo a las ciencias del medio físico, sino también a las sociales, ya que es una tarea que compete a múltiples especialistas. La tarea es ingente, pero la meta es suficientemente atractiva para que nos pongamos, pronto y eficazmente, manos a la obra.

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